hace un año Dios nos concedió la bendición de ser padres. paul wilson ya me había advertido de lo mucho que se aprende del carácter de nuestro Padre al tener un hijo, y aun que sé que apenas estoy empezando, me gustaría compartir algunas de las cosas que he aprendido hasta ahora. este es el primer artículo al respecto.
_____________________
Ya habían pasado trece horas desde su nacimiento, pero en cuanto llegó el momento de visitas en el instituto mexicano del seguro social, subí a ver cómo estaban mi esposa, analilia y mi hijo, timoteo. recuerdo la primera vez que lo vi, estaba en brazos de su madre, con los ojitos cerrados y la respiración rápida y pequeñita. lo que experimente en ese momento me tomo completamente desprevenido, el amor me atrapó por sorpresa, ni siquiera intentaré explicarlo, es inútil, nadie lo sabe hasta que lo vive. pero algo es cierto, algo me quedó clarísimo en ese preciso instante: yo amo a timoteo, amo a mi hijo. él no ha hecho nada para ganarse mi amor y sin embargo lo amo, estoy dispuesto a recorrer mundos por él, estoy dispuesto a abandonar manjares por él, estoy dispuesto a caminar a su lado el tiempo que nuestro Dios nos permita. y de algo más estoy seguro, tim no puede hacer nada para que lo ame menos.
tiempo después al reflexionar en ese momento de absoluta claridad, no pude más que pensar en el gran amor de nuestro Señor, ese amor incondicional e infinito que me tiene, en todo lo que entrego en la cruz por mi, en sus brazos abierto listos para recibirme en un abrazo largo y amoroso. no he hecho nada para que el Creador del universo me ame así, nunca podré hacer nada para agradecerlo, me ama sólo por que Él es amor. pero sobre todo lo anterior, no pude más que maravillarme al recordar que aunque no he hecho nada para ganar su amor, nada puedo hacer para que mi Dios me ame menos.
“Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.” Romanos 8.38-39 (NVI)
que su Espíritu nos permita reconocer en lo profundo de nuestras almas que Dios nos ama (como un padre a un hijo), que nos permita responder al hecho de que siempre nos ha amado y que, a pesar de lo podamos hacer, siempre nos amará. gracia y paz.
guido.
Advertisement
